Esperando el antruejo

  En enero de 2014 publiqué #lacoplillasemanal sobre Las Correderitas. Hoy, reproduzco aquel artículo, pero añadiendo el video que sigue, que muestra una grabación de 1972. Una joya.

De antiguo, el 20 de enero, San Sebastián Caballero, era el inicio de un nuevo ciclo festivo. Por estas fechas los días empiezan a ser más largos y la luz favorece el destierro del enclaustramiento invernal. Dice un refrán popular:

San Antón mete a los viejos en un rincón

y San Sebastián los saca a pasear.

   El 20 de enero se constata en muchos lugares el inicio de rituales como bambas, columpios y mecederos, antesala y preparación del Carnaval. En Encinasola, toman el nombre de Correderitas. Dice un refrán marocho:

Veinte de Enero: San Sebastián Caballero,

que saca las niñas a bailar y luego las mea.

  Éste era el día en el que se iniciaban Las Correderitas, en el que las niñas salían a bailar pero casi siempre llovía, San Sebastián las meaba, que dice el refrán. En plazas, esquinas y ensanches de calles, llegado el atardecer, se daban cita los jóvenes que formando un corro, cogidos de la mano, piel sobre piel, cantaban dulces y tiernas canciones de amor.

  La expresión musical más característica, la primera canción que cantaban todos los mozos y mozas formando la rueda, era ésta:

[90]

A LA CORREDERITA

ME VOY QUE VUELO;

PORQUE ME ESTÁN LLAMANDO

CON EL PAÑUELO.

¡Y ADIÓS, ADIÓS!

[91]

CANTEMOS Y BAILEMOS,

MUCHACHAS MÍAS:

QUE SE NOS VA EL ANTRUEJO

DE LA ALEGRÍA.

¡Y ADIÓS, ADIÓS!

[92]

AMOR MÍO, AMOR MÍO,

VUELVE MAÑANA:

QUE ES MUY LARGA LA AUSENCIA

DE UNA SEMANA.

¡Y ADIÓS, ADIÓS!

[93]

ANDA VETE, QUE ES TARDE,

MORENO MÍO;

DIOS SABE CON LA PENA

QUE TE LO DIGO.

¡Y ADIÓS, ADIÓS!.

  Estas coplillas se cantaban encadenadas en el orden expuesto, revelando así el sentido del ritual y mostrando alusiones concretas a Encinasola: la primera, manifiesta el deseo y la prisa por marchar cuanto antes al lugar de reunión; la segunda, se asoma a la forma alegre de entender Las Correderitas y la relaciona con el carnaval, a través de la palabra “antruejo”; la tercera, muestra el lamento de la mujer por la ausencia de la semana que los hombres permanecían en La Contienda, sin venir al pueblo; y la última, la de la resignación, la pena amorosa. La música de estas coplas es preciosa y su interpretación, lenta y pausada, como corresponde a las canciones de rueda, que se cantan mientras se anda, sin dejar de girar.

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