¿Envenenando nuestras raíces?

  Me entristece el abandono, el destierro al que sometemos nuestras tradiciones. Con qué facilidad olvidamos que somos lo que somos, porque antes nuestros mayores fueron como fueron y nos legaron lo que nos legaron. Nuestras raíces.

  No me considero persona embarrancada, aferrada al pasado. Acepto el progreso y admiro la innovación. Bien entendida, claro. La que hace avanzar a los pueblos sin despreciar su esencia, la que mantiene los vínculos de la comunidad, la que enriquece y aumenta su bienestar respetando los sentimientos, ritos y costumbres que vertebran su estabilidad emocional y social.

  ¿Necesitamos importar fiestas como Halloween?

  Que nadie se equivoque, no hablo de religión; hablo de las raíces.

  Quizá sea la edad la que nos va acercando a las claves de la vida.

455ff264d8633025500b3a85ed78b0b0  De antiguo, en la Sierra de Huelva y muchos pueblos de Andalucía, era tradicional por Tosantos hacer tostadores de castañas. En torno a ellos se reunía la juventud y discurría la fiesta, en armonía con el respeto a los difuntos.

  Y Cupido, siempre pendiente de todo:

YO TE QUISE POR EL TIEMPO

DE LAS CASTAÑAS TOSTÁS;

SE ACABARON LAS CASTAÑAS,

YA NO TE QUIERO PA NÁ.

 

Un pensamiento en “¿Envenenando nuestras raíces?

  1. La pérdida de las tradiciones es una manera de borrar la identidad de los pueblos. Es una pena que se le vuelvan las espaldas con tanta ligereza como de un tiempo a esta parte se hace.

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