Del Black Friday a San Andrés.

El día siguiente al de Acción de Gracias americano -cuarto jueves de noviembre- llega el Black Friday -viernes negro, rebajas a lo grande-, que se amplía hasta el Ciber Monday –el lunes siguiente, en el que se rematan las rebajas-. Estos días se han encargado de recordárrnoslo hasta la saciedad. A mí no me importa que me rebajen cualquier artículo que vaya a comprar, pero no tuve tiempo de ir a ningún monstruo comercial; ya sabes a los que me refiero, a cualquiera de esos que estás pensando.

p_003Este fin de semana estuve en Encinasola y no vi ninguna rebaja. El café me costó igual, el botellín de cerveza lo mismo… En fin, que por allí vas por la calle y le preguntas a cualquiera por el Black Friday y te miran con cara rara.

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Otra cosa es si se pregunta si va a llover durante la Ruta del Contrabandista, si están preparadas las migas populares que luego se comen en La Plaza, a qué hora es la inauguración del Museo de Abel Moreno, cual será la ganadora de la Feria de la Tapa del domingo o si el Grupo de Danzas Virgen de Flores interpretará El Pandero en la iglesia el próximo miércoles. De eso sí sabe la gente de por aquí.

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Porque los marochos no acabamos el monday; el día siguiente, el miércoles, es San Andrés, el Patrón de Encinasola y, en su honor, una feria que data del siglo XVII.

En el ámbito rural, el tiempo tiene otra dimensión. Los marochos vamos a tener que esperar a las rebajas de enero.

4 pensamientos en “Del Black Friday a San Andrés.

  1. Afortunadamente, no saben de todas esas cosas; afortunadamente, siguen el camino de sus tradiciones… y eso es, sencillamente, ¡genial!

  2. En los monstruitos esos de hormigón se venden muchas cosas, todo preparado para que no falte nada, pero… sí que falta algo: existía en las viejas tiendas de calle el trato con el tendero, que además era amigo de la familia, que te fiaba y te colgaba la deuda, escrita en un papel de “cañafea”, en un alambre; “que dice mi madre que me des un cuarto de tocino y que se lo apuntes…”. ¡Esto si que falta en las tiendas de hormigón!, que no es poco…

    • Cuánta razón llevas, Manuel Fernando. El pequeño comercio ha pasado a ser anecdótico. Aquella relación entre tendero y cliente, contenía un trato personal; porque el tendero conocía a tus padres y a tus hijos, te preguntaba por tu estado de salud si acaso estuviste malo, te felicitaba si hubo un acontecimiento que lo mereciera, sabía de tu vida y tú de la suya. Y el sábado o el domingo, se incorporaba al grupo como uno más. Estas son las relaciones que verdaderamente vertebran una sociedad solidaria. Y no se atisba una vuelta atrás…

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