DIARIO DE UN CONFINADO (y 51)

Y día 51. 3/05/20. Domingo.

Ayer tarde salí del confinamiento. Un hermoso paseo. Raro. Me encontré con vecinos y amigos a los que me hubiera gustado abrazar, pero, desde la distancia me limité -nos limitamos- a reconfortarnos por la alegría del encuentro. Un saludo emocionado, al que falta algo. No pudimos ver nuestras sonrisas escondidas tras la molesta mascarilla. Pero, ¡Qué alegría, verlos bien! ¡Qué placer pisar de nuevo las calles!

No pude ver a mis nietas. Viven a poco más de un kilómetro y no hay que transgredir las normas. Iré acumulando más ganas para cuando llegue el momento.

Ayer salimos parcialmente de este tortuoso confinamiento y yo hoy, a su sombra, apuro este diario de un confinado. Han sido cincuenta y una entregas, en cincuenta y un días. Demasiada densidad, espesura.

Ya lo he dicho antes: este diario empezó como un desahogo personal, siguió como una forma de intentar distraerte -quizá seducirte, embaucarte- durante cinco o diez minutos cada día, y va terminando como un compromiso, una promesa no escrita que se realiza por responsabilidad y, desde luego, con gusto.

He disfrutado mucho buscando la palabra afectuosa, el refrán más certero, la música que te sedujera… El resultado, lo sabes tú. Alguien decía, creo que fue Borges, que estaba más orgulloso de lo que había leído, que de lo que había escrito. Algo así me pasa a mí con este diario: me ayudó a salvar horas de destierro de forma placentera, a reflexionar, a intentar dar lo mejor de mí, a leer detenidamente para luego poder transmitírtelo a tí. Tú me has ayudado: me siento más feliz por lo que tú -vosotros, todos-, me habéis aportado, que por lo que yo os he podido dar.

Por si no lo sabes, todas estas entradas y muchas anteriores -empecé esta web en 2013 haciendo una «coplilla semanal»-, están alojadas en dos lugares de internet: www.tomaslopezlopez.es y también en https://desdelabuharda.blogspot.com/

Esto no es un adiós, sino un hasta la semana que viene. Continuaré, pero lo limitaré a los fines de semana. Aún no he pensado que formato, título y objetivo tendrá. Quizá sea una continuidad de éste o quizá lo cambie. No lo sé. Pero pretendo que dure, al menos, un año. Espérame, que yo también te espero.

Pensé hacer una reflexión final con las enseñanzas de estos cincuenta días. Yo he sacado muchas conclusiones, pero creo que es mejor esperar un poco más para hablar. Aún no hemos vencido al bicho.

Lo que sí es cierto es que después de este corona virus, muchas cosas tendrán que cambiar. Muchas, tantas, que Tiene que llover a cántaros. Pablo Guerrero. Mientras la escuchas, lee con atención su letra. Es de 1975.

Siempre pensé hacer unas gráficas finales con los datos de todo el confinamiento referidos a España, Andalucía y Huelva. Pero han cambiado los criterios en tres ocasiones y ello ha supuesto cifras que no se pueden comparar. Así que me limito a recoger, como todos los días, los datos oficiales: 217.468 diagnosticados; 25.264 personas muertas; 118.902 pacientes dados de alta.

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Quienes tenemos cierta edad y somos optimistas mentalmente, nos hemos dado cuenta de que las circunstancias adversas no son para siempre. Vendrán tiempos mejores. Ánimo.

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