LA RECOLECCIÓN DE LA ACEITUNA EN ENCINASOLA

(Publicado en El Picón, en Diciembre de 2012)

Tradicionalmente por estas fechas había una gran actividad en Encinasola, debido a la recolección y molienda de la aceituna. El olivar marocho era una importante fuente de ingresos y, sobre todo, una forma de entrar en cada casa el aceite necesario para el año.

Los hombres iban ordeñando y vareando las ramas de los olivos y cuadrillas de mujeres apañaban las aceitunas.

Tú apañando aceitunas / yo repiando,

entre rama y ramita / te voy mirando.

—-

Las aceitunas del árbol / se cogen con escaleras

y las que se caen al suelo, / las mocitas valanderas.

Hombres y mujeres juntos, ofrecían una ocasión a Cupido.

Apañando aceitunas / se hacen las bodas,

que el que no va a aceitunas, / no se enamora.

El folclore musical asociado a esta faena agraria es muy rico. Horas y horas entregados a una tarea que no requiere una especial atención y la necesidad de vencer al frío y levantar el ánimo, propicia una diversión tan propia de estas fechas, en las se barrunta la Nochebuena, como es cantar. El ingenio marocho pondría el resto y así nacerían un sinfín de coplillas.

 Apañando aceitunas / gané un vestido,

con la abotonadura / de hojas de olivo.

—-

Mujeres y aceitunas / y que es lo mismo:

tienen la carne blanda / y el hueso duro.

—-

Apañando aceitunas / te he visto el culo;

no he visto chimenea / que eche más humo.

Y al terminar un cercado, la despedida:

Adiós, olivarito / de la aceituna;

hasta el año que viene / si das alguna.

Hoy, bien distinto resulta todo: olivares abandonados, malas cosechas, aceitunas a precios que no permiten recogerlas… Y sin almazaras en el pueblo; solo ese ilusionante proyecto de Augusto León y su familia, al que deseo la mejor suerte. Espero poder tomarme este año alguna tostá con aceite de mi pueblo.