LA ESCUELA DE ENCINASOLA

(Un ejemplo de la evolución histórica de la escuela en el ámbito rural)

La historia de la escuela de Encinasola desde sus orígenes hasta 1962, año en el que empezó a funcionar el Grupo Escolar “Rufino Blanco”.

Aunque se particulariza en Encinasola, el libro muestra una visión general de la escuela, exportable a cualquier  lugar del ámbito rural.

Un riguroso estudio sobre las condiciones de los locales, metodologías y materiales escolares utilizados,  ideología que la sustentó en cada época,  entorno socioeconómico-político en el que se desarrollaba y descripción del contexto en el que trabajaban aquellos entrañables maestros y maestras.

El libro incluye cuarenta testimonios orales, un importante soporte documental y más de cien fotografías.

TAMAÑO: 24 x 17 cm.          352 páginas.

AÑO DE EDICIÓN: 2012.      ISBN: 978-84-615-9425-2                          ADQUIRIR

8 pensamientos en “LA ESCUELA DE ENCINASOLA

  1. Hola, mi nombre es Inés Mª Sánches y soy hija de una de las protagonistas de las muchas fotografías que muestras en este libro. Me gustaría saber si hay alguna manera de que me mandaras por correo o mensajería el libro dedicado para mi madre, ya que como he podido comprobar en varias ocasiones hace mención al libro donde sale ella y la veo bastante emocionada con ello.
    Muchas gracias.

  2. En 1962 ejercí mi primer destino, como Maestro interino, en Encinasola, estrenando el Grupo Escolar Rufino Blanco, con D.Eladio como director y mis 20 años, pues empecé con 19. De ahí era mi abuelo materno y teníamos familia que yo no conocía:
    mi tía Luisa Acosta, casada con Francisco, de los “Moña”, padres de mis primos, Daniel, que murió ese año o el siguiente, José Antonio y María Luisa.
    Recuerdo a Miguel el Talabartero, Paco el taxista, (mi mujer, médico, llamada Rosario de Fátima Serrano, se alojó una temporada en su casa, ya él casado, cuando también estuvo ahí ejerciendo) Ines la novia de primo Daniel, Pepe el ciego, el “cabo Moreno”, que por cierto, me ha parecido un señor que salió fotografiado cuando la caravana de mujeres en busca de pareja, Pepe y su hermano que buscaban uranio, los Guerrita, mis compañeros Urbano, Serafín, Eperanza, Remedios, la de Cumbres, Félix Belzunce, Regidor, Pepe Luis, el de los pájaros, Patrito Caro, que nos gustaba a unos cuantos Maestros, Abel Hernández y de su hermana….Morriña, saudades, nostalgia del Tempus Fugit.
    Un abrazo a todos.Encinasola estará en mi corazón hasta que cierre los ojos definitivament5e.

  3. Lo acabo de escribir arriba, en “Dos pensamientos en la escuela de Encinasola”. También recuerdo a Manolín, con su guitarra, cuya novia vivía frente a un lateral del Grupo Escolar. A Terrón, que luego fue alcalde socialista, a mi colega Rubén que se casó con otra compañera ¿Aurora? Había una niña muy atractiva, cerca de la pensión, que tenía un piano. Luego, los Maestros, nos trasladamos a un chalet que había frente al Grupo y una señora nos atendía. El bar vecino de mis tíos, en la esquina de la plaza¿Era Laertes el nombre del hijo? En el rincón de la plaza había otro bar con un billar. Volví a Encinasola para la boda de mi primo José Antonio y no he vuelto más. Mis familiares se instalaron en Huelva, en la Isla Chica, y los visité muchas veces. Luego he perdido el contacto con ellos y a mi tío Francisco, con su bastón y una bolsa de pan, lo vi, por los alrededores de su casa hará tres o cuatro años. También me encontré como conserje del Museo de Huelva, a un cuñado del entonces alcalde. Era muy aficionado a los instrumentos de pulso y púa. También recuerdo a mi tío Daniel el herrero, hermano de mi tía Luisa, que murió en Huelva en el Hospital de La Merced.
    Suelo ver en algunos duelos, a José Antonio que trabaja en una funeraria cercana al Ayuntamiento de Huelva, que tenía un hermano llamado Jaime, al que he visto menos.
    En la Romería de aquel año, un practicante llamado Ángel, insistió para que me montara en una mula y al poco rato armó un escándalo para que me bajara, pues decía que si me iba a estar montado todo el día. ¡Qué cosas ! No podré olvidar nunca mi estancia con vosotros y además con sangre marocha en las venas.

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