AFERRÁNDOSE A LA FE

Y pasan los días y el calor continua. Pareciera que verano y otoño hubieran decidido no asumir su calendario laboral.

Árboles y plantas -los campos todos de esta Andalucía nuestra- siguen sin recibir una gota de agua. El paisaje, teñido de tonos ocres y suelos arrugados por la sequedad, delira.

No sé -o, mejor, no quiero ahora entrar en ello- que hacemos a la Naturaleza, para que las estaciones confundan su cometido. Aunque es verdad que los trastornos climatológicos también ocurrían en otros tiempos. Siglos atrás, ante la falta de lluvia, se recurría a la fe. Los pueblos se encomendaban a sus divinidades y las imágenes de santos y vírgenes eran llevadas desde sus ermitas para escuchar más de cerca las rogativas del pueblo. Supongo que ahora esas cosas se hacen por whatsapp.

1923. La Virgen de Flores entrando en Encinasola, por la Hoya de La Fuente.

1923. La Virgen de Flores entrando en Encinasola, por la Hoya de La Fuente.

En Encinasola, se cantaba a la Virgen de Flores:

VIRGEN DE FLORES, 

MÁNDANOS AGUA; 

QUE SE NOS SECAN LOS TRIGOS

Y LAS CEBADAS

En Valverde del Camino se encomendaban a la que fue su primera patrona, la Virgen de Coronada, conocida popularmente como «La Meona«. Dicen que siempre concedía a Valverde el favor de la lluvia. Y también le cantaban:

Finales del siglo XIX. La Virgen de Coronada en la Parroquia de Valverde.

VIRGEN DE CORONADA,

LA CHIQUETITA,

QUE ENTRE PALMAS Y RISCOS

 TIENES TU ERMITA.

MÁNDANOS AGUA,

QUE SE SECAN LOS TRIGOS

Y LAS CEBADAS.

Un pensamiento en “AFERRÁNDOSE A LA FE

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