MIENTRAS TE CANTO UNA COPLILLA (19)

Se consiguió dominar el fuego de Almonaster. Mucho esfuerzo por parte de todos, mucha solidaridad a ras de suelo, muchos recursos desplegados y, claro, mucho político aprovechado. Una semana después, empezamos a ver las huellas: destrozo medioambiental, campos arrasados, fauna devastada, agricultores y ganaderos en la ruina… Ahora debería ser el momento de los políticos, aportando soluciones para contrarrestar el desastre y planes para evitar que incendios como éste se repitan.

Hace tres años viví de cerca el incendio de Mazagón y, también, como moscones, acudieron los políticos. Pero desde entonces ¿qué se ha hecho en la zona quemada? ¿Esperar una regeneración natural? ¿Aprovechar alguna zona quemada para dedicarla al cultivo de fresa, arándanos o frambuesa? Es indignante. Empiezo a no tolerar a los de las palabras adecuadas en los momentos trágicos, que luego olvidan. A los que dicen lo que necesitamos escuchar, para después no hacer lo que hay que hacer.

Sigan sin establecer fórmulas para limpiar los campos, no elaboren planes de reforestación, no impulsen una economía ligada al medio natural, no creen puestos de trabajo destinados a fijar a la juventud en el ámbito rural; mejor limítense a dar alguna prebenda a los ayuntamientos afines y que ellos distribuyan entre sus votantes. Así, dentro de uno, dos o tres años de nuevo estaremos ante otro gran incendio en Huelva y podrán venir a chupar cámara. Especialmente si coincide con año electoral.

Paisaje junto a la pasarela de Cuesta Maneli, entre Mazagón y Matalascañas. Hace tres años era un bosque de pinos; hoy, lo que ven. (Fotografía tomada en julio de 2020. Tomás López López).

Releo lo escrito y quizá no haya sido justo con nuestros representantes políticos. No quiero ser duro. Solo nos fallan en esto. En el resto, son un modelo de virtudes y eficacia: la sanidad no tiene listas de espera; nuestros indicadores escolares –los de la OCDE- son “notorios”; en lo del COVID vamos los “primeros”; nuestras residencias de mayores son “ejemplares”; nuestros universitarios se incorporan al mundo laboral de “inmediato” y con “sueldos dignos”; nuestros jóvenes no tienen que salir del país a trabajar porque aquí el paro está muy bajo, “por los suelos”; la justicia se caracteriza por su “inmediatez”;  los ocupas no joden porque “nunca salen de casa”; ¿sigo…?

Para hacer tantas cosas, seguro que ni habrán podido irse de vacaciones. Seguro que han permanecido ahí, al pie del cañón, sirviendo al pueblo y transmitiéndonos que España va bien, que somos una gran nación y que la prueba más evidente es que anoche empatamos a uno, nada más y nada menos que, con Alemania… Ahí es nada.

A tí que cada día me sigues y amortiguas alguna salida de tono, te dedico esta pieza. Escúchala.

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