Taranto.

   Últimamente me he acercado mucho al flamenco. La profundidad y sencillez de sus estilos y letras, me fascina. Al margen de estudios y clasificaciones propias de flamencólogos, yo siento que todos sus estilos se pueden identificar con la alegría o con la pena. Ambas, difícilmente encuentran mejor acomodo que en algún palo del flamenco.

   En estos días, en los que convivo con la pena, la tristeza y el ensimismamiento, recordé un taranto de Fosforito, que un día me llegó al alma. El taranto es un cante triste, un lamento, un estilo capaz de llegar a lo más hondo, condensando una situación dolorosa a través de una garganta desgarrada, mientras la guitarra, con lentitud, llora y se desangra.

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PORQUE YA NO PUEDO MÁS,

LAS FUERZAS ME ESTÁN FALLANDO,

Y ES QUE YA NO PUEDO MÁS;

NI SIQUIERA ESTE TARANTO

VOY A PODER TERMINAR;

POR ESO CANTO LLORANDO.

2 pensamientos en “Taranto.

  1. La pena es dura pero evita la peor muerte, que es el olvido, algo contra lo que luchas desde siempre, y eso se ve en tus libros. Fuerza y sentimiento, amigo.

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