Petición a la Virgen de Flores

Desde su ermita, situada a nueve kilómetros del pueblo, la Virgen de Flores cobija bajo su manto a los marochos desde tiempo inmemorial. No se sabe la fecha exacta de su origen pero en la conquista de Álora (1484) los marochos que participaron en la gesta se encomendaron a Ella, motivo por el cual la Reina Isabel II hizo construir un santuario próximo al pueblo malagueño en el que desde entonces y hasta nuestros días se sigue venerando a la Virgen de Flores peroteña. Este acontecimiento confirma su presencia y el arraigado fervor que le profesaba el pueblo de Encinasola en esa época.

La Virgen de Flores fue coronada patrona de Encinasola en 1720, como culminación a un largo proceso iniciado a raíz de la milagrosa protección que ejerció sobre los marochos en 1642. A la Virgen de Flores se le atribuye en ese momento la prodigiosa crecida de la ribera del Múrtiga, hasta salirse de madre, para impedir así el paso a los portugueses que perseguían a los marochos que regresaban de recuperar sus ganados, robados antes por los portugueses. Estos hechos hay que situarlos en plena Guerra de Restauración portuguesa (1640-1668).

Desde 1971 la Virgen de Flores viene a Encinasola todos los años, ya que hasta entonces sólo lo hacía cada cinco. Y también cuando Encinasola se encomendaba a Ella por alguna causa especial. En muchas ocasiones, el motivo de la traída era la sequía y se cantaba

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VIRGEN DE FLORES

MÁNDANOS AGUA,

QUE SE NOS SECAN LOS TRIGOS

Y LAS CEBADAS.

La letra de esta coplilla también la he recogido en varios pueblos del Andévalo, pero cambiando el nombre de la Virgen (De la Peña, de Coronada…) Parece una plegaria extendida por toda la provincia que se entonaba en las procesiones que se realizaban en tiempo se sequía.

Ayer (31 de marzo de 2013), la Virgen de Flores llegó de nuevo a Encinasola. El día estuvo lluvioso, muy lluvioso. Yo, desde este modesto rincón, también quiero ahora encomendarme a Ella y pedirle que nos conceda el favor de librarnos de lluvia el próximo fin de semana, para que los marochos podamos rendirle culto popular y disfrutar de su romería.