DIARIO DE UN CONFINADO (28)

Día 28. 10/04/20. Viernes Santo.

Esto del confinamiento, también tiene sus ventajas: creo que hacía mucho tiempo que el huerto y el jardín de mi casa no estaban tan asistidos.

He recortado los setos, cortado el césped, podado los árboles que aún se podía y las habas, ajos, cebollas, acelgas y papas están como corresponde al momento.

A sembrar las papas me ayudó mi nieta mayor. Le preparé un sacho a medida y entre los dos -los tres primeros minutos ella con más entrega que yo- las sembramos. Quería enseñarle el proceso completo de siembra, crecimiento, cuidados y recolección. Solo deseo que para la recogida -ya ves que lo fío largo-, pueda venir de nuevo a casa. Eso de que los niños conozcan el proceso agrícola completo, es importante; una vez uno me preguntó «¿cómo se siembran las salchichas?»

Los nísperos empiezan a amarillear, pero los pájaros no los dejan que maduren. El árbol que tenemos en casa es magnífico y su fruto riquísimo, pero hasta que no haya para que comamos todos -los pájaros y nosotros-, no los probamos.

No hemos vuelto a hacer torrijas: desaparecieron del plato muy pronto y aparecieron alrededor de mi ombligo. Hoy toca comer tortillitas de bacalao y acelgas del huerto. Cogemos hojas pequeñas -de las más tiernas-, un poco de cocción y, fritas con huevo, están exquisitas. Es Viernes Santo.

Y así, sumándole también el tiempo que dedico a estos escritos, a pasear, leer, oír música  y alguna película, vamos llevando los días.

¿Quieres sentir paz interior a través de la música? Dedícate tres minutos y medio, relájate y escucha.

Los datos de hoy: 157.022 (+4.576) diagnosticados; 15.843 (+607) personas muertas; 55.668 (+3.503) pacientes dados de alta.

                                                    #QuédateEnCasa.

 

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